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El presente Diplomado persigue el deseo de brindar una epistemología compleja de análisis y abordaje de las adicciones y consumos problemáticos con el afán de alcanzar intervenciones efectivas, para el mejoramiento de la calidad de vida de los usuarios y las usuarias.

Se postula que las conductas adictivas nos sitúan frente a una problemática social compleja que constituye, desde la perspectiva de la epidemiología social, uno de los problemas de salud pública más relevante de nuestra realidad sanitaria. Así pues, consideramos que como actores sociales tenemos una enorme responsabilidad para con otros y otras, mandatos legales, evidencias científicas y un compromiso ético ineludible de dar una respuesta tanto en la formación del recurso humano, como en la asistencia de los colectivos sociales.

A través del ofrecimiento de una formación integral del universo de las adicciones, se busca convocar a las más diversas disciplinas del campo de la salud para trabajar con las problemáticas relacionadas con el consumo, ya sea de sustancias psicoactivas, conductas o relaciones. Desde esta visión, se entiende a la inter o transdisciplinariedad como la práctica ideal a alcanzar para intervenir de un modo efectivo en el abordaje de las adicciones.

Se busca entrenar a los profesionales desde una perspectiva diagnóstica integral presuntiva, que tome en cuenta tanto el paradigma psicopatológico como el salutogénico; destacando los recursos con lo que cuenta el sujeto, el contexto familiar más cercano y su red socio-comunitaria de pertenencia.

La formación también tomará en cuenta las nuevas políticas de drogas y el dispositivo de reducción de daños como una intervención alternativa al modelo basado en el abstencionismo.

Por último, podemos decir que el abordaje integral de las conductas adictivas supone un efecto particular sobre los trabajadores de la salud que se avoquen a éste: frustración, atención de crisis, disponibilidad fulltime son algunos de los requisitos para poder ayudar a los usuarios y las usuarias en la mejora en su calidad de vida. En consecuencia, suelen surgir efectos deletéreos sobre la salud del profesional, debido a una exposición diaria y continua al padecimiento humano y a los condicionantes de nuestro sistema de salud.

Teniendo en cuenta lo antedicho, así como que diversos estudios señalan que existe una relación directamente proporcional entre el bienestar psicológico del terapeuta y su desempeño profesional, resulta llamativo e inadmisible que la mayoría de los programas de formación y capacitación del recurso humano en salud mental, hayan desestimado o minimizado todo lo concerniente al autocuidado profesional. Nuestro axioma fundamental, plantea que el ejercicio profesional debe estar inextricablemente ligado al proceso de un autocuidado consciente, maduro y responsable.

En síntesis, el presente Diplomado desea traducirse en competencias personales y profesionales para el abordaje de los consumos problemáticos y adicciones actualizadas, basadas en evidencia, humanizadas y eficaces.

La formación está pensada para el ejercicio específico de Abogados y Abogadas. Asimismo, puede funcionar como actualización del conocimiento interdisciplinario desde el rol de la abogacía para Psicólogos, Médicos, Terapistas Ocupacionales y Trabajo Social.

Se parte de la base de que, en el abordaje de las adicciones y los consumos problemáticos, existe claramente un cambio paradigmático que conlleva comprender y abordar el fenómeno desde un posicionamiento diferente a como se venía realizando en el siglo XX. Y este cambio paradigmático abarca tanto lo científico, como lo jurídico, enmarcado sobre los D.D.H.H. Desde lo científico, se afirma en la actualidad la no existencia de un único tratamiento exitoso para este tipo de problema. En este sentido, la comunidad científica refiere la necesidad de personalizar los tratamientos e intervenciones, con el objetivo de mejorar la tasa de adherencia a los tratamientos, como así también, mejorar la calidad de vida integral. Entendiendo, que la problemática ya no es vista desde un lente único como puede ser el abordaje médico hegemónico o psicologizante, sino comprenderlo como un problema multidimensional. Desde los D.D.H.H, se comprende que durante el siglo XX el fundamento moralista y de control social fue la base de intervenciones terapéuticas donde el encierro, el castigo y la incapacidad de los pacientes, tenían como objetivo que la persona alcance la abstinencia de consumo. Finalmente, desde lo jurídico, el modelo de apoyo comienza a posicionarse como una piedra angular de los tratamientos exitosos. Entendiéndose como exitoso, la personalización de los tratamientos de acuerdo a las necesidades y recursos del sistema consultante, y abordando la problemática desde la multidimensionalidad. En el presente curso, se podrá resaltar la importancia del rol de la abogacía desde dos vertientes, la primera, el acompañamiento desde sus intervenciones, a los equipos interdisciplinarios con el objetivo de que se cumplan los derechos del consultante, y a su vez, desde una segunda vertiente, acompañar al consultante para que sepa cuáles son sus deberes.

La prevención del consumo-abuso de sustancias psicoactivas se mantiene como una de las prioridades de las políticas de salud pública y una necesidad apremiante para muchas comunidades y grupos poblacionales de riesgo.

En general, los programas implementados hasta la fecha no han conseguido los resultados esperados, ya que continúan aumentando los índices de prevalencia e incidencia del consumo-abuso del alcohol y otras drogas en el mundo entero.

Se insiste permanentemente en la necesidad de evaluar las propuestas, es decir, en constatar de manera rigurosa cuan eficaces son las acciones preventivas que se están llevando a cabo en determinado contexto. A pesar de que cada vez son más los programas que toman en consideración estas recomendaciones, hay algo que continua no funcionando y la respuesta podría estar en las estrategias y metodologías utilizadas para grupos poblacionales específicos y adecuados a los contextos socioculturales. La búsqueda de estas experiencias, estrategias y metodologías novedosas y exitosas se ha convertido en una constante preocupación de los expertos en el tema (Castaño, 2006).

Las nuevas propuestas apuntan a la necesidad de utilizar un modelo comprensivo, el cual pueda integrar las diversas teorías empleadas hasta la fecha, secuenciando los pasos desde posibles factores existentes para el consumo hasta que éste pueda darse o no. Esto supone tener en cuenta las teorías evolutivas de la persona, lo que a su vez debe estar derivado de la observación, comprobación de la misma y elaboración de un marco conceptual que permita comprender esa parte de la realidad sobre la que elabora la teoría, y con ello, también poder predecir e intervenir en ello si es necesario (Becoña, 2001).

Consecuente con el desarrollo de nuevos modelos, aparece una clasificación diferente  sobre los tipos de prevención, propuesta, por Gordon (1987), citado por Becoña (2001) y aceptada por el NIDA- National Institute on drug abuse- en 1997, e implementada por Gilchrist (1995) y que deja a atrás la tradicional propuesta hecha por Caplan (1980) de primaria, secundaria y terciaria, planteando mejores criterios para la selección de la población a la cual dirigir las acciones y determinando estrategias concretas para cada tipo poblacional.

Los nuevos tipos de prevención propuestos corresponden a la prevención universal, específica e indicada. Las cuales ayudan a elegir mejores criterios para desarrollar estrategias focalizadas a cada tipo de población a la cual será destinado el programa.



El Mindfulness es una poderosa práctica que puede ser utilizada como herramienta complementaria para los abordajes terapéuticos de los consumos problemáticos y conductas adictivas. Te invitamos a poder comprender sus principios, fundamentos y estrategias, así como sus beneficios e incidencias en el manejo de los impulsos, la capacidad de autocompasión y la práctica del estilo de vida mindfulness.